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Octubre rosa: más que un listón

Octubre es el mes rosa y, aunque a veces me da la impresión de que se nos escapa el verdadero sentido entre tanto listón, camiseta con logo y carrera dominical con medalla selfieable, reconozco que también es el único mes en el que el tema del cáncer de mama tiene el foco grande sobre sí. Y eso, sin duda alguna, es relevante.

A los cuarenta una ya ha acompañado a más de una amiga, tía, compañera o incluso a una desconocida en la sala de espera de mastografía. He visto cómo algunas entran con risa nerviosa y salen con alivio; otras lo hacen con una mirada que no se olvida. He aprendido que las historias no siempre tienen finales trágicos, pero todas, sin excepción, cambian algo: la forma de verse en el espejo, de priorizar la vida, de abrazarse como nadie más lo haría…

El mes rosa suele llegar con frases que ya nos suenan a lugar común y hasta risibles —como “tócate para que no te toque”—, pero detrás existe una conversación incómoda que urge extenderla y hacerla común en todos los espacios. Hablar de senos (o mamas) no debería ser tabú. Revisarlos, menos. No tiene por qué ser un acto solemne con violines de fondo; puede ser parte de nuestra rutina como lavarnos los dientes.

Una amiga me dijo: “Yo no me reviso porque me da miedo encontrar algo”. Y yo, que suelo hablar sin muchos filtros, le respondí: “Pues peor si te lo encuentra alguien más y ya es tarde, ¿no?”.
Nos reímos, pero en el fondo las dos sabíamos que era verdad.

La detección temprana no es un eslogan, es ponerte en acción para atender algo que puede tratarse. Es decidir, actuar a tiempo, sobrevivir. Y también es una forma de ayuda mutua: cuando te revisas es común que hables del tema con conocidos, compartes información de lo que te vas enterando, otros escuchan, se animan, van a su cita. Así se va construyendo una red invisible que salva vidas, sin necesidad de campañas lejanas que suenan impostadas.

Este octubre no se trata de pintarnos de rosa para la foto (aunque si lo haces, está genial); se trata de ponerle voz y acción a lo que suele quedarse en silencio. De hablarlo en la oficina, en la sobremesa, en el grupo de amistades y también en casa con los hombres; porque la salud mamaria es un tema de todos sin importar el género. Sí, también los hombres pueden presentar cáncer mamario, en un porcentaje absolutamente menor, pero puede suceder.

Sin importar que tanto miedo nos dé o lo lejano que sintamos el tema, ya no es opción mantenernos al margen y hacer de cuenta que no existe. Querámonos tanto como para sumar a la rutina las revisiones periódicas, hagamos de este problema algo con solución al atenderlo a tiempo. Tomemos octubre como punto de partida para que, durante todo el año, la detención temprana del cáncer se mama sea una realidad.

El listón rosa simboliza la lucha, pero las personas la hacemos realidad.

Autora: Cynthia Chávez

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