Por: Irma Soto, Conferencista y consultora en marketing estratégico.
NETWORKING Y LIDERAZGO FEMENINO
Durante mucho tiempo nos enseñaron que para avanzar profesionalmente debíamos prepararnos, trabajar duro y demostrar resultados.
Todo eso sigue siendo indispensable. Pero no siempre es suficiente.
Una carrera también se construye a través de las personas que conocen nuestro trabajo, confían en nuestra capacidad y están dispuestas a pronunciar nuestro nombre cuando aparece una oportunidad.
Ahí comienza el verdadero valor del networking.
No se trata de acumular tarjetas de presentación, seguidores o conexiones en LinkedIn. Tampoco de acercarnos a alguien únicamente cuando necesitamos empleo, una recomendación o un cliente.
El networking es la capacidad de construir relaciones profesionales basadas en la confianza, la reciprocidad y el intercambio de valor.
Por qué es especialmente importante para las mujeres
Porque el talento no siempre recibe visibilidad de manera automática.
El estudio Women in the Workplace 2025, realizado por McKinsey & Company y LeanIn.Org con información de 124 organizaciones que emplean a cerca de tres millones de personas, encontró que las mujeres continúan recibiendo menos patrocinio y apoyo profesional que los hombres.
Los datos muestran que las personas que cuentan con un patrocinador, es decir, alguien con influencia que recomienda su trabajo y abre oportunidades, fueron promovidas casi al doble de velocidad que quienes no tenían uno. Sin embargo, las mujeres reportaron menor acceso a este tipo de respaldo, especialmente al inicio y en los niveles más altos de su carrera.
Esto nos recuerda algo importante: muchas veces no basta con tener una mentora que nos aconseje. También necesitamos patrocinadores que hablen de nuestro talento en los espacios donde se toman decisiones.
Un patrocinador dice tu nombre cuando tú no estás en la sala.
Para las mujeres la calidad de la red importa tanto como su tamaño
Una investigación publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences analizó las redes de estudiantes de posgrado en negocios y su relación con el acceso a posiciones de liderazgo.
En esa muestra, las mujeres con una red profesional amplia y central, acompañada por un círculo cercano compuesto principalmente por otras mujeres, alcanzaron un nivel esperado de colocación profesional 2.5 veces mayor que aquellas con redes menos conectadas y un círculo predominantemente masculino.
Estudio sobre redes y liderazgo femenino
La conclusión no es que debamos relacionarnos solamente con mujeres. Es que necesitamos dos tipos de conexiones:
- Una red diversa que nos acerque a información, industrias, mercados y oportunidades.
- Un círculo de confianza con otras mujeres que nos permita compartir experiencias, recomendaciones y conocimiento que muchas veces no circula en los espacios formales.
Los hombres también se beneficiaron de tener redes amplias, pero para las mujeres resultó especialmente valioso contar con ese círculo cercano capaz de compartir información sobre la cultura de las organizaciones, los desafíos de determinados sectores y las reglas no escritas del liderazgo.
El valor de los contactos que no vemos todos los días
No todas las relaciones importantes tienen que ser íntimas.
El sociólogo Mark Granovetter explicó en su reconocido estudio The Strength of Weak Ties que los llamados “vínculos débiles”, como antiguos colegas, conocidos, proveedores, clientes o personas de otras industrias, pueden conectarnos con información y oportunidades diferentes a las que circulan dentro de nuestro entorno más cercano.
Nuestros amigos y colaboradores habituales suelen conocer información similar a la nuestra. En cambio, una persona con la que convivimos ocasionalmente puede acercarnos a otro mercado, una vacante, un proyecto o una conversación que no habríamos encontrado dentro de nuestro círculo inmediato.
Por eso, desarrollar una red profesional no significa hablar todos los días con cientos de personas. Significa mantener vivas relaciones relevantes a lo largo del tiempo.
Cómo construir un networking auténtico
1 Aprende a explicar quién eres
Prepara una presentación breve que responda tres preguntas:
- ¿Qué haces?
- ¿En qué eres especialmente buena?
- ¿Qué tipo de problemas puedes ayudar a resolver?
Hablar de tu experiencia con claridad no es presumir. Es facilitar que otras personas comprendan tu valor y puedan recomendarte.
2 Haz visible tu trabajo
Comparte aprendizajes, resultados, proyectos y puntos de vista. No esperes a que alguien descubra accidentalmente todo lo que sabes hacer.
La visibilidad profesional no consiste en hablar todo el tiempo de ti, sino en aportar ideas que permitan reconocer tu experiencia.
3 Cultiva una red diversa
Relacionarte únicamente con personas de tu empresa, área o industria puede limitar tu perspectiva.
Busca conexiones con diferentes generaciones, especialidades, sectores y niveles de responsabilidad. Las redes diversas permiten que la información viaje entre espacios que normalmente no se comunican.
4 Construye tu círculo de confianza
Identifica entre tres y cinco mujeres con quienes puedas conversar con honestidad sobre decisiones, oportunidades, negociaciones y desafíos profesionales.
No tiene que ser un grupo formal. Puede ser una red pequeña, pero comprometida con compartir información, recomendar talento y celebrar el crecimiento de sus integrantes.
5 Distingue entre mentores y patrocinadores
Pregúntate:
- ¿Quién puede orientarme?
- ¿Quién conoce la calidad de mi trabajo?
- ¿Quién podría recomendarme frente a una oportunidad?
- ¿Quién tiene acceso a conversaciones en las que necesito estar presente?
No se trata de pedir inmediatamente una recomendación. Primero debemos permitir que esas personas conozcan nuestra capacidad, nuestros resultados y nuestra forma de trabajar.
6 Da antes de pedir
Comparte información, presenta a dos personas que puedan ayudarse, recomienda talento o reconoce públicamente el trabajo de alguien.
El networking más sólido se construye desde la generosidad, no desde la conveniencia.
7 Mantén el contacto
Después de una conversación, envía un mensaje de agradecimiento. Comparte posteriormente un artículo, felicita por un logro o retoma algún tema que haya surgido.
Las relaciones profesionales no se construyen en un solo evento. Se fortalecen mediante pequeños puntos de conexión sostenidos en el tiempo.
Un ejercicio para comenzar hoy
Dedica quince minutos a dibujar tu mapa de conexiones:
- Círculo de confianza: personas con quienes puedes hablar con honestidad.
- Red de conocimiento: personas de quienes puedes aprender.
- Red de oportunidades: personas que conocen tu trabajo y podrían recomendarte.
- Red por desarrollar: personas o sectores con los que todavía necesitas conectar.
Después elige a tres personas y realiza una acción concreta: agradecer, reconectar o aportar algo de valor.
Porque una red no se activa solamente cuando necesitamos ayuda. Se construye antes, con presencia, generosidad y autenticidad.
Crecer acompañadas
Cuando una mujer comparte información, recomienda a otra o le abre una puerta, no pierde espacio: amplía las posibilidades para todas.
El networking no reemplaza la preparación, el talento ni los resultados. Los potencia.
Nuestra carrera puede comenzar con lo que sabemos hacer, pero muchas veces avanza gracias a quienes conocen nuestro valor, confían en nosotras y están dispuestos a compartirlo.
Por eso, hoy quiero dejarte tres preguntas:
¿Quién conoce realmente el valor de tu trabajo?
¿Qué estás aportando a las personas que forman parte de tu red?
¿Qué relación profesional necesitas comenzar a construir hoy?
No se trata solamente de conocer más personas.
Se trata de crear conexiones que nos permitan aprender, crecer, colaborar y abrir camino para quienes vienen detrás.
Conectar es construir confianza. Y conectar también es liderar.
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