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El día que entendí que no era falta de capacidad… era falta de confianza

Por: Irma Soto, CMO de Apymsa

Hay una conversación que pocas veces sucede en voz alta, pero que muchas mujeres hemos tenido en silencio:

La duda.

No la duda de “no saber”. La duda de sí saber, pero no sentirte suficiente.

Durante mucho tiempo pensé que era inseguridad, hoy lo entiendo distinto.

No era falta de capacidad, era falta de confianza.

Cuando leí Lean In de Sheryl Sandberg*, confirmé algo que ya había vivido:

Las mujeres no esperamos sentirnos listas… esperamos sentirnos perfectas.

Y en ese estándar imposible, nos frenamos, pero aquí va una verdad que incomoda:

Muchas veces no es el entorno el que nos limita… somos nosotras repitiendo límites que nunca fueron nuestros.

Porque no crecimos en el vacío.

Crecimos en una cultura que nos enseñó, de forma sutil pero constante, a medirnos distinto.

A no ser “demasiado”.
A no incomodar.
A no sobresalir más de la cuenta.

En México, estos mensajes no siempre se dicen, pero se sienten:

  • Que una mujer segura es “arrogante”.
  • Que una mujer firme es “difícil”.
  • Que una mujer que levanta la mano busca “protagonismo”.
  • Que primero hay que cumplir y luego, “si sobra espacio, aspirar”.

Y entonces pasa algo peligroso:

Aprendemos a cuestionarnos antes de intentarlo.

Lo viví claramente cuando tomé mi primera posición de liderazgo.

Un compañero me dijo:

“Renuncia… no vas a poder.”

Por un momento dudé.

No de la posición. De mí.

Pero esa duda duró lo suficiente para darme cuenta de algo:

Si yo misma dudaba de mí, cualquiera podía hacerlo también.

Y entonces me hice una pregunta que me cambió:

¿Por qué voy a permitir que alguien más defina hasta dónde puedo llegar,
si ni siquiera yo misma lo he descubierto cuando me pongo a prueba?

Y me quedé.

No desde la certeza. Desde la decisión.

Años después, me encontré en otra escena.

Una mesa importante.
Decisiones que impactaban.
Expectativas altas.

Y la misma voz apareció:

“¿Estás lista?”

Esta vez no intenté callarla.

Respiré.. y hablé.

Porque entendí algo clave:

La confianza no llega antes de actuar, llega después de hacerlo.

Ahí cambió todo.

Dejé de esperar sentirme lista y empecé a construirme lista.

Y construir confianza no es inspiración, es disciplina.

Es investigar cuando no sabes, es prepararte antes de llegar.
Es preguntar sin miedo, es rodearte de gente que te rete.
Es observar, aprender y ajustar.

Porque la seguridad no es un don. Es una práctica.

Pero también es una responsabilidad, porque el verdadero liderazgo no es solo avanzar tú.

Es no convertirte en la voz que alguna vez te hizo dudar.

Es abrir espacio.
Es impulsar.
Es dejar de cuestionar desde el juicio, y empezar a construir desde la intención.

Hoy lo tengo claro:

No era falta de capacidad.

Nunca lo fue.

Era una narrativa aprendida…
que en algún momento decidí dejar de repetir.

Y si algo quiero dejar sobre la mesa en este espacio de Eje Femenino, es esto:

No necesitas sentirte lista para avanzar.

Necesitas avanzar para construir la confianza que crees que te falta.

Porque al final, el verdadero límite no es lo que sabes, es la historia que te repites cuando dudas.

Y el día que decides cambiar esa historia, cambia todo.

Abramos la conversación

¿Qué harías distinto si dejaras de dudar de ti… solo por hoy?

Te leo. Porque ahí es donde empieza todo.

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